El encanto de la Cueva de los Totes y la media Luna



(Texto e Imagen tomados de “Tradición Oral de El Salvador/coordinadora Gloria Aracely de Gutierrez”)

En la cueva delos totes aparecía a las doce del día una virgencita refajadita y con caitios, así chiquitía, la cabecita como que era “sobrita” de jabón, pero bien linda y bailaba así…Enseñaba un panito francés para ver si uno iba a agarrarselo; lo tomaban a uno de la mano los encantos, y ya no se
regresaba a la casa. Y este era el cuidado que nosotros teníamos al ir a bañarnos allí; a las doce del día no nos metíamos para traer agua, porque a esa hora salía un cangrejito de oro, carreriando, a ver si lo agarraban, para llevarse a la gente; y de ver que no lo agarraban, se iba de regreso a su puesto.

En la cueva de los totes, por el lado donde han hecho un lavanderito, allí cantaba a las meras doce un “chumpipe”(pavo) y un tamborcito.

No se miraba pero se oía cerquita jarr, jarr, se oía que extendía las alas y uno debía de oir asi algo lejos, porque allí se ganaban muchas criaturas…Entonces los encantos se llevaban a los niños, se encantaban…

ésos eran los encantos que habían antes. (Pero) ya todo eso no sale nada por las maldades. No se ve…

Informante: Teresa del tránsito Pinto, Izalco, Sonsonate, 1985.



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