Ir al contenido principal

Leyendas de El Salvador: La piedra Tecuantet



Tomado de “Cuzcatlán tipíco” de la autora salvadoreña Maria de Baratta



En la salida de Nahuizalco, camino de Salcoatitán, en el lugar llamado “Teshical”, hay una piedra cuadrada antigua que se llama “Tecuantet” (que come), porque dicen que come a la gente, y por eso le ponen flores, para calmar la ira de de la piedra, atrayendo su gracia y su benevolencia.

Los indígenas dicen que oyen voces dentro de la piedra, y aseguran que la piedra es viva. Lo que más come es a los niños, ya muchos han desaparecido, las autoridades han querido quitar la piedra, pero los naturales se oponen porque dicen “que puede sobrevenir un castigo al pueblo”, pues cuando lo han intentado “oyen como que la piedra suspira”.

El pueblo entero es guardián de este altar, en donde dos veces por semana se llega a renovar la tradición, y…

¡ Y ay del que toque o profane a la “Piedra Tecuantét” !.

Los indígenas adoran con ritos especiales a la piedra, los días lunes y jueves, por ser los días que más transitan por allí. Los hombres llevan lanzas de madera o las herramientas de labranza, blanden los machetes en alto y estallan en gritería pávida, terrible.

Este ritual es como el grito rojo de color de las batallas de la raza, es como la reminiscencia de las leyendas que ha desteñido el tiempo, y que el recuerdo trae como el aletazo puetrero de las cosas que ya se van…

En el ritual hacen una danza al pie de la colina hasta donde llegan los peregrinos con las manos tendidas y las frentes polvorosas en busca de la oración que salva y de las hierbas milagrosas que ahuyentan al espíritu maligno del cuerpo de los poseídos. Al depositar las flores, los diferentes grupos recitan esta oración

“Niantihuitzel, guantitehuicat ini mushúshit, palsintému mu cuálan tipánut ganigán. Mashi netzmuli, tecchin, ashcan niahuagan, tinaca guan Tutécu”.

TRADUCCIÓN:”Aquí venimos y traemos éstas flores para que rebaje tu cólera cuando pasemos por aquí. No me asustés piedrita ahora ya me voy aquí te quedás con Dios”.

Un silencio expectante flota en derredor.

Las palmeras cabeceando en oración, hacen llorar sus flecos matizando aquel ritual.

Y todos los luenes y jueves, los indios peregrinos, tremantes de emoción, naufragan en le paroxismo de aquella superstición más fuerte que el tiempo y que la "evolución".

Viendo y oyendo el ritual se siente el alma encendida, solicitada y estremecida por el doble atavismo, por dos sentimientos encontrados, el que acoge y que rechaza, el que punzante se hunde hasta confundirse en nosotros y el que ve sin interés, sólo por ver.

Es el sedimento que hay en nosotros de lo indígena y lo hispano.

Y en los indígenas es el ancestro que palpita reviviendo este pávido fervor ante el santuario de la “Piedra Tecuantét”, la superstición indígena cuyo abrazo estrangula a los naturales del pueblo de Nahuizalco; ante la piedra que suspira amenazas, que tiembla de misterios y acechanzas y que abre la boca para tragarse a los niños. Y si alguien se descuida, la piedra despierta su cólera y entonces…
brama, llora, suspira y se emborracha con la sangre de sus víctimas. Otras veces jadea en sofocos, y allá adentro se oye el grito de la víctima atrapada, mordida, devorada.

Allí he presenciado esas maceraciones en los altos cerros, cerca de la cueva donde abría sus heridas de ofrenda el indígena idólatra. Y ahora mientras revientan los nopales de flores rojas, mientras sangran las pascuas y se vuelven locas las esquilas del mediodía, los peregrinos suben por el camino hasta el cerro, con los brazos llenos de flores amarillas de cacauhquí y sempoalxúchit, mientras los ciegos sostienen diálogos frente a las estaciones de las nubes y de eternidad y allá lejos, alguna nota perdida de canción nostálgica vuela entre los árboles centenarios y las chozas humildes.

................................

Aunque admiro el trabajo de recopilación de tradiciones que hizo María de Baratta, no termina de convencerme la forma en que redactaba, me da la impresión de que aunque le fascinaban las costumbres que observaba, nunca tuvo la completa intención de entenderlas. Sin embargo gracias a ella memorias como esta aún han llegado a nuestros días.



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Leyenda del maíz colorado

Esta historia sucedió en la época precolombina, cuando la tierra era de todos los que la trabajaban con sus manos, cuando nadie peleaba para vivir porque vivir era sencillo y los hombres se conformaban con dormir, comer,amar y crecer; cuando los hombres no sabían el pecado de atesorar.

Ese año había mucha felicidad. Las lluvias habían llorado de amor; la luna había iluminado los ríos haciéndolos de plata. Los indígenas lanzaron los granos de maíz tan blancos y parejos como dientes de sihuapil sobre la tierra desgranada en olas por el arado. A los pocos días el suelo se cubrió de hojitas tímidas que de beber y respirar luna crecieron y crecieron.


La diosa SUCUXI, tan bella por morena, tan buena por sencilla, tan pura por ingenua, desde la loma contemplaba las faenas de los indígenas y en premio de sus afanes, quiso darles una cosecha más galana. Bajó de la loma a los maizales que ya daban mazorcas y eran más altos sus tallos que un indígena.

Empezó a pasearse por aquellos maizales que…

Recopilación de bombas salvadoreñas

Holas pues hoy les traigo un post acerca de las bombas o coplas salvadoreñas, las cuales son una muestra de cultura popular que al menos a mí me divierten un montón. Algunas las he encontrado en libros, otras las he escuchado por ahí y pues aquí las dejo tal vez alguna les divierte.

Empiezo con "Bombas que usan los matrimonios Lencas"

(Tomado de Cuzcatlán Tipíco de María de Baratta)

El- De donde venís, paloma blanca,
a alegrar mi corazón,
a llevarme toda mi alma
Y llevarme todito yo.

Ella-No vengo a llevarte a vos,
vengo por verte otra vez,
por si no me lu has olvidado
me lu vuelvas a querer

Ella- Se va tu paloma blanca,
se va para no volver
¡Adiós ilusión perdida!
¡Adiós para no volver!

El- Adiós palomita blanca,
Te vas y dejas tu nido;
tu amor es sólo un recuerdo,
ya jamás tu canto oiré.

Ella- Dos corazones unidos
puestos en una balanza,
El uno pide justicia
y el otro pide venganza.

El - Chorchita, piquito de oro,
Préstame tu barnición,
Para sacarme una espina
que traigo …

Cómic: El Cadejos del Cadejal

Hola pues hace poco encontré este entretenido cómic en un libro viejo, me pareció sencillo y gracioso, así que decidí que sería bueno compartirlo con ustedes.

Se titula "El cadejos del Cadejal", basado en el cuento de María de Noguera.

Tomado del Libro: "Lecturas Maravillosas" de 3° grado, de la Colección Tazumal.








Nota: Por favor si comparten mis scans en otros blogs siempre mencionen el libro de donde fueron tomados así se respetan los derechos de autor