De Brujos y Nahuales





Brujos y nahuales
(Tomado de Cuzcatlán Típico de María de Baratta)


Los Izalcos como todos los indígenas de nuestro territorio, han practicado siempre el nahualismo y brujerías, y continuamente las autoridades apresan y castigan a los que efectúan dichas prácticas pero sin lograr extirpar del todo esas costumbres que el mismo Fray Bernardino de Sahagún decía:”que si se dejara de predicar y hacerles parcticar la Santa Religión de Cristo durante cincuenta años, volverían los indios a sus idolatrías”. Sahagún todavía les concedía mucho, pues a pesar de haberseles predicado y hacerles practicar la religión católica, siguen aunque a escondidas, practicando sus brujerías.

El brujo “Cunepa”, era el indio nahualista, el curandero famoso de la región de San Julián y sus contornos: El Sauce, Santa Catarina Masahuat, Cuisnahuat, La Majada y toda la región de los Izalcos, terror y consuelo de los habitantes de esos lugares. Era considerado como un brujo de gran fuerza, que usaba de oraciones y cábalas infalibles, llamándolo por esto: “el brujo Cunepa”. Su fuerza de hechizero, era certera. Entre las hazañas de este brujo se cuenta, que había hechizado un gran árbol de pito al que todos llamaban: “EL ÁRBOL BRUJO O EL PITÓN”

Entre El Sauce y Juayúa, entre un punto sombrío y desolado del camino, se levantaba un frondoso árbol de pito llamado “El pitón o árbol brujo”, porque al que tenía la desgracia de pasar bajo sus ramas después de las seis de la tarde, a esa hora en la que los pájaros buscan sus nidos, el árbol lo jugaba o lo enloquecía y quedaba prisionero bajo sus ramas que se enroscaban y abrazaban al cuerpo de su víctima. Muchos morían en el abrazo terrible y fatal; otros enloquecían o se quedaban dormidos por muchos años. Para transitar por allí, los indios llevaban amuletos y conjuros para librarse del hechizo del árbol.

El terrible huracán del 7 de junio de 1934 se llevó el inmenso árbol de pito, no se sabe a dónde, pues no se tuvo noticias. Los indios del lugar dicen que se acabó el encanto, que en El Sauce ya no hay poder.



Me contaba el mismo indio que estuvos en los trabajos de mi marido durante más de quince años y que era nativo de nahuizalco que el presenció una escena de nahualismo, cuando una comadre suya fue a pedirle el nahual a la bruja más famosa de aquellos contornos, llamada La bruja Shihuáshit.

Llegaron al rancho de Shihuáshit, y después de adelantarle unas monedas , empezó en la ceremonia nahualista: “En el rancho casi oscuro flotaba el misterio; en una estaca estaba un búho al acecho; en medio de la fatidíca vivienda, un brasero sobre el que ardían panes de copal, yerbas milagrosas se retorcían bajo el suplicio del retrcido infierno. El búho aleteaba, casi obedeciendo al ritmo de la mano morena que cimbra el soplador de tule, se atizan las llamas, hay humareda acre y cuando florece repentina la luz, surge de la sombra, detrás de la mano que aviva el fuego, la bruja que reza ensalmos al ritmo de la crepitación aromática. Los ojos de la poseída saltan de las órbitas, la boca se contrae en un gesto de dolor…al tiempo que la bruja musita entre dientes:


En nahuat

Tutécu núpal,

Tutécu ípal,

Tutécu neshtuctía,

Tutécu ma qui má.

En español

Dios para mí,

Dios para él,

Dios me lo mande,

Dios me lo dé.

El fuego en el brasero va menguando, se reflejan las sombras alargadas en el tagüipante del rancho, y en la penumbra las palabras del exorcismo en cábala fanática, suben tenues, misteriosas, tembalntes en las volutas sonoras del humo:


En nahuat

Maquisa me nahual,

Maquiccha librar ni mal,

Quen nic tajtúnic,

Tutécu Tecúnal.

En español

Que salga el nahual,

Que libra del mal,

Como se lo pido,

Al Dios Tecúnal.(fuego,brasas)


Un remolino lúgubre sacudió los contornos del rancho, arrancándole al indio que presenciaba ésto (y que me lo contó)un escalofrío de pavor, pues al realizarse el embrujamiento del nahual, saltó del brasero croando fatidícamente una gran rana,(Y como me lo contaron te lo cuento lector).

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Los indígenas de la Costa del Bálsamo tienen la creencia de que todo recién nacido trae su nahual. Por ésta razón, todavía ahora en nuestros tiempos, cuando una madre ya está en trance de dar a luz a un hijo, colocan debajo del tapexco de la parturienta una alfombra de flor de ceniza bien tupida que nadie debe tocar.
Llegado el momento del alumbramiento, en el mismo moemento en que nace la criatura, el padre de ésta alumbra debajo del tapexco y entonces encuentra sobre la ceniza las huellas y el rastro de un animal determinado: gato,loro.culebra etc, y éste es el nahual del niño.
Han sucedido en muchos casos, dicen ellos, que siguiendo las huellas de las cenizas, que a veces salen de debajo del tapexco y han ido a dar a un lugar muy cerca del cuarto, encontrando al animal nahual vivo y materializado, al cual dan inmediatamente leche y alimentos, mientras la misma madre del recién nacido le da leche extraída de sus pechos, pues es el nahual protector de sus hijo y con él vino al mundo.

Una imagen representativa de los nahuales hecha por mi XD



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